lunes, 30 de enero de 2017

Tailandia, un mundo por descubrir

Desde que tengo uso de razón mis padres me han llevado de vacaciones. León cuando era muy pequeñita, luego La Manga a casa de unos amigos de la mili de mi padre... y poco a poco ahorrando durante el resto del año mis padres hacían peripecias para irnos 15 días cada verano: Mallorca, Salou, Torremolinos, Lloret de Mar... El "gran salto" lo dimos cuando tenía 14 años y mis padres ahorraron para llevarme una Semana Santa a París, Eurodisney y Futuroscope.

Mientras otras niñas jugaban a las muñecas o a las cocinitas, yo me ponía en mi escritorio rodeada de folletos de vacaciones y jugada a que era una agente de viajes que planeaba las vacaciones de la gente. Esto me llevó a estudiar Turismo en la Universidad.

Después de esas vacaciones por el Mediterráneo comenzaron los viajes por Europa (Londres, Berlín, Praga...) y el salto al continente africano con Túnez. Pero hubo un viaje que marcó un antes y un después en mi forma de viajar, de ver los viajes, de disfrutarlos e incluso de ver la vida. Llegó Tailandia.

Después de mucha constancia y muchos meses insistiendo, y tras cambio en mi vida profesional, mi pareja consiguió convencerme para coger la mochila e irnos a conocer Asia. A pesar de mis dudas y mis miedos por viajar de ese modo hasta entonces desconocido, lo tenía claro, quería conocer Tailandia.

A finales de agosto del 2013 compramos los billetes para volar a Bangkok.

Ahora lo recuerdo con cariño y hasta me río cuando lo cuento, pero nunca olvidaré el momento en que nos bajamos del tren que nos llevaba desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, y teníamos que encontrar el hotel: Gente por todos lados, suciedad, olor desagradable, un tráfico horrible, pitidos, mucho calor (llegábamos con ropa de invierno) y mi tobillo resentido (un mes antes me hice un doble esguince). Preguntábamos por la dirección, estábamos en la manzana del hotel, pero nadie nos sabía indicar dónde era. Vuelta para acá, vuelta para allá, pero al fin llegamos.

Desde entonces soy una enamorada de Asia y de su caos, pero siempre que alguien me pregunta o me pide consejo, tengo que contarles mi primera impresión. Es primordial que todo aquél que nunca haya estado en una ciudad así se ponga en la tesitura. Si después llegan y no les resulta tan chocante, mejor, pero al menos estaban advertidos.


Aunque en este artículo no quiero profundizar en Tailandia, eso os lo iré contando en posteriores post, sí me gustaría adelantar que es un país maravilloso: sus templos, sus playas, sus paisajes, sus gentes, su gastronomía, y sí, hasta sus caóticas ciudades.


Desde ese momento cambió mi forma de hacer turismo: nada de grandes maletas con ropa inútil, nada de viajes organizados en los que somos una hormiguita más, y nada de pagar por grandes hoteles cuando lo mejor de cada país está en la gente que regenta sus guesthouses o homestays.

Los que ya hagáis este tipo de turismo estoy segura de que entenderéis perfectamente lo que digo, y los que no, os animo a probarlo.

Os dejo algunas fotos de los lugares que visitamos, aunque como os comentaba, iré describiéndolos más profundamente a medida que vaya desarrollando mi blog.


sábado, 28 de enero de 2017

¡¡Comenzamos!!

Después de muchos viajes, países, aviones, coches, templos, playas, palacios, montañas... pero sobretodo, después de muchos kilómetros recorridos y muchas experiencias vividas he decidido que ha llegado el momento de compartirlo con todos vosotros.

Desde hoy me gustaría enseñaros algunos de los increíbles lugares que he tenido la suerte de conocer; poder daros algunos consejos a la hora de organizar vuestros viajes; recomendaros sitios o medios de transporte; orientaros en los precios; compartir con vosotros mis nuevos proyectos y mis ilusiones; y conseguir que mis ilusiones sean también vuestras y que disfrutéis de los viajes tanto como yo lo hago.

¡¡Comenzamos nuestro viaje!!